23-F. Epílogo II. Armada: Objetivo Cumplido

Para finalizar con las entradas relacionadas con el 23-F me gustaría comparar las visiones del golpe que tienen sus dos principales protagonistas.
Tejero todavía está esperando que alguién se lo explique. Durante el juicio del 23-F, el fiscal hizo la siguiente pregunta al teniente coronel de la Guardia Civil:

[...] cuando [el general Armada] le hizo en el Congreso la propuesta de ese gobierno que a Vd. no le satisfizo, ¿se sintió Vd. como utilizado por el General Armada para su propósito de ser presidente del gobierno?
A lo que el teniente coronel Tejero contestó:
“Mi General, lo que yo quisiera es que alguien me explicara lo del 23-F, porque yo no lo entiendo”.


Por el contrario para el general Alfonso Armada, 26 años al lado del rey y monarquico hasta la medula, el 23-F es un exito completo para su principal prioridad: la consolidación de la monarquia en España:


Extracto del documental: 23-F. El golpe visto desde dentro.


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23-F. Epílogo I. Borrando huellas.

Entre la cantidad de puntos que quedan por aclarar del 23-F llama poderosamente la atención uno.
El general Armada pidió al Rey poder utilizar las notas que tenía de la reunión que mantuvieron diez días antes del golpe, el 13 de Febrero de 1981. El Rey le ordenó no utilizar nada de lo que habían tratado en esa reunión.
El propio Armada lo cuenta en sus memorias:

"Agrego en este resumen final que en carta manuscrita, el 23 de marzo de 1981, pedí a Su Majestad autorización para utilizar en mi defensa la conversación del día 13 de febrero en su despacho y que esta petición me fue denegada. Cumplí la orden, bien a mi pesar. Estoy convencido que la carta llegó a su destino. Tengo pruebas escritas de ello"
Alfonso Armada. Al Servicio de la Corona. 1983. Editorial Planeta.

Jesús Cacho en su indispensable libro, si se quiere entender el real (y nunca mejor dicho) funcionamiento de la democracía española, "El negocio de la libertad" enumera ciertos puntos conflictivos en cuanto a la relación del Rey con el golpe incluyendo la carta de Armada:

"El golpe del 23-F es el “Expediente Picasso” de esta Monarquia, una fuente de presión permanente sobre el Rey por parte de aquellos que, traicionando su confianza, se atrevieron a alzarse contra las institucciones democráticas en aquel episodio y que, de cuando en cuando, enseñan la patita de sus secretos para recordar, en los cuartos de banderas y fuera de ellos, que el escandalo sigue vivo.
Tal es el caso de la supuesta nota manuscrita del Rey a Pardo Zancada, o el informe de veinte folios escrito y firmado de puño y letra por el general Armada, con todos os detalles del golpe y los nombres completos del futuro Gobierno, o el de la carta escrita por el propio Armada antes del juicio, en la que el general le pide al Monarca “por el honor de mis hijos y de mi familia” permiso para utilizar durante el consejo de guerra parte del “contenido de nuestra conversación, de la cual tengo nota puntual”, mantenida días antes del golpe, a la vuelta de los Reyes del entierro de la reina Federica de Grecia."
Jesús Cacho. El Negocio de la libertad. 1999. Editorial Foca.


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23-F. Acto III. Y ahora ...el Rey con la Constitución!

Atención. Llega la jugada maestra. El Rey como salvador de la constitución. El mensaje del Rey es vendido como el punto de inflexión en el cual los golpistas fueron derrotados.
Pero como hemos visto, es el propio Tejero el que se niega a ceder el control a Armada para que salga adelante su gobierno de coalicción

Y un hecho incustionable es que hasta que Armada no llama a la Zarzuela para comunicar su fracaso, el mensaje del Rey no es emitido por TVE.

De nuevo en el libro de Francisco Medina: “23-F. La verdad” , se detalla la “oportunidad” del mensaje regio:

“Como ha explicado el general Armada, a su salida del Congreso acude al hotel Palace, situado justo enfrente, y llama a la Zarzuela. Unos minutos después, cuando el está camino del Ministerio del Interior, donde Paco Laína, que preside el gobierno de subsecretarios quiere hablar con él, se emite por TVE el mensaje del Rey a la nación en el que, ya de manera inequivoca, se declara a favor de la Constitución y en contra del Golpe. ¿Espero la Zarzuela a conocer el resultado de las gestiones de Armada para dar la orden de emisión del discurso real?
.....
Cuando se emire el mensaje del Rey ya es la una y veinte de la madrugada. Han pasado por tanto ochenta minutos. ...Ochenta minutos para realizar las dos grabaciones, cubrir la distancia entre la Zarzuela y Prado del Rey –apenas 10 kilómetros- y emitir el discurso. En fin, justo después de que Alfonso Armada ha salido del Congreso y ha llamado a la Zarzuela notificando el fracaso de su acción”

23F. La Verdad. Francisco Medina. Plaza/Janés 2006.

Pero independientemente de si se paralizó o no la emisión hasta la llamada telefónica de Armada – cosa que por otra parte parece bastante clara-, lo que nadie ha podido explicar es porque desde la toma del Congreso a las 18:23 hasta las 1:20 de la madrugada, el Rey, o su Casa Real, no mandan ningun comunicado –con una llamada de telefono a cualquier radio o periodico hubiera sido suficiente- poniendose claramente a favor de la Constitución y en frente de los militares sublevados.

Se sabe que los telefonos de la Zarzuela funcionaron perfectamente durante todo la tarde-noche. No existe explicación posible.


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23 F. Acto II. Fracaso de Armada en el Congreso

Armada se ofrece a "mediar" con los sublevados. El general cree tener todas las piezas colocadas adecuadamente: Zarzuela a la espera, Milans del Bosch de acuerdo en la solución, la oposición a Suarez -con la que había contactado previamente- de acuerdo en un gobierno de coalicion, ... con lo único que no había contado era con la "flexibilidad" política de Tejero.

Cuando el inmovilista teniente coronel de la guardia civil escucha nombres de socialistas y comunistas en el futuro gobierno decide que su toma del congreso no va a ser utilizada para ese fin.

El momento crucial de la "mediación" de Armada con los militares que han tomado el Congreso ha sido narrado con todo lujo de detalles por uno de los militares implicados. El comandante Ricardo Pardo Zancada en su libro "23-F. La pieza que falta" narra como protagonista de primera fila los hechos más destacados:

"Es cerca de medianoche cuando el general Armada llega al edificio de las Cortes.... El teniente coronel respira con alivio. Mientras avanzan, Tejero por deferencia se coloca a la izquierda del general y entran paseando entre los dos edificios... Armada le pregunta cómo están los diputados y Tejero le dice que todos en el hemiciclo y tranquilos. "Hay que sacar a todos los guardias del hemiciclo". El teniente coronel cuenta que "por decir algo" pregunta que puesto ocupa en el nuevo gobierno Milans. Como puede verse, él (Tejero) sigue pensando en su Junta Militar. Armada le contesta que "no es un gobierno de militares; a Milans procuraré traerlo como Prejujem". En este momento Tejero tiene una reacción de suspicacia y en lugar de dirigirse al hemiciclo conduce al general al edificio nuevo. Entran los dos interlocutores en un cuarto acristalado a la izquierda de la entrada para hablar con más tranquilidad.

Según el teniente coronel, lo primero que quiere hacer Armada es insistirle en que hay que sacar a las fuerzas del Congreso y dejar libres a los diputados. Es, sin duda, la forma en que el general cree posible hacer su propuesta "constitucional", en un ambiente de previa libertad de los parlamentarios. Pero Tejero quiere saber, y se decide a indagar. Es entonces cuando Armada le dice que "las cosas no han ido bien" y que la única solución viable es que él entre en el hemiciclo para hablar a los diputados y ofrecer la posibilidad de un gobierno de coalicción. "¿Que gobierno va a ser ese?", pregunta Tejero, ya francamente alarmado.
....
Tejero le pregunta quien va a ser entonces el vicepresidente, y Armada le cita el nombre de Felipe Gonzalez. “Cuando le exploré con ironía si iba a incluir en ese gabinete a Carillo como representante del PCE, Armada me contestó: “Hombre, Carillo no; pero hay gentes de ese partido con mejor imagen: un Solé Tura, por ejemplo.” Y sigue rememorando Tejero: “En un momento de lo que ya era una discusión abierta, pues yo le decía al general que no había arriesgado mi porvenir y el de mis hombres para darle el poder al “rojerio”, Armada sacó la lista del bolsillo y me la dio. Creo recordar –añade- que a través de los cristales enseñe la lista a los capitanes para que vieran que se quería hacer con aquello.”
...
En cualquier caso Armada no se da por vencido y desde allí hacen una llamada telefonica. Al otro extremo del hilo está el Teniente General Milans (asi lo confirma en su declaración del 29 de Abril). Armada y Tejero se pasan el teléfono uno al otro. Aclara el teniente general que “él no conocia la propuesta que a Tejero le había hecho el general Armada, pero suponiendo que estaría de acuerdo con lo tratado en las conversaciones que habían mantenido” le insistió a Tejero “para que la aceptara, pero la verdad es que en ningún momento el general Armada le había dado la lista de ese gobierno”
....
Tejero le dice al teniente general que la intención de Armada parece la de ser presidente a toda costa. Lo que trae es un gobierno de socialistas y comunistas y para nosotros un avión y dinero. “Para eso – concluye – no he dado la campanada, mi general.”
Ricardo Pardo Zancada. 23-F La pieza que falta. Plaza & Janes. 1998.

La lista de todos los miembros del gobierno de coaliccion del general Armada fueron publicados en su totalidad por Victoria Prego en un especial del 23-F del diario El Mundo es su 25 Aniversario. La periodista tuvo acceso a la agenda donde la doctora Carmen Echave, presente en el congreso aquel día, anotó todos los nombres al oir la discusión entre el general Armada y el teniente coronel Tejero:

"Se llamaba Carmen y era médica. Militaba en UCD, pero no era diputada. Trabajaba en el equipo del entonces vicepresidente del Congreso, Modesto Fraile. Y el día en que se produjo el intento de golpe de Estado, ella estaba allí. «Allí» no significa solamente que se encontrara ese día en el interior del palacio de la Carrera deSan Jerónimo. «Allí» quiere decir también queestaba muy cerca del recinto acristalado deledificio nuevo del Congreso, el lugar en el que Armada y Tejero celebran su primer encuentro,a gritos, en el transcurso del cual el segundo jefe de Estado Mayor del Ejército va desgranando,ante los atónitos oídos del teniente coronelque acaba de secuestrar al Gobierno y a toda la Cámara a punta de pistola, una lista apresurada con nombres propios adjudicándoles acada uno de ellos una cartera ministerial.

La doctora Echave escucha cómo aparecen socialistas, comunistas, centristas, democristianos y otros dos generales, además del propio Armada: el general Sáenz de Santamaría, como ministro de Autonomías y Regiones, y el general Saavedra Palmeiro, como ministro del Interior. Carmen Echave va anotando a vuela pluma en una página de su agenda toda aquella letanía de nombres y cargos que Armada trasmite a un Tejero cada vez más indignado por lo que oye. Con una letra urgente, que se va haciendo progresivamente ininteligible, pero que recoge todo lo importante, queda plasmada esa noche la composición completa, con todas las carteras, y en riguroso orden de protocolo, de un gobierno de concentración en el que participan representantes de todos los partidos políticos y que va a estar presidido por el propio general.

Este es un fragmento de la página de la agenda en la que la doctora Echave anotó la composición del gobierno de concentración que el general Armada propuso al teniente coronel Tejero. A esas horas de la noche del 23-F, era ya evidente que el golpe caminaba hacia el fracaso, pero el todavía segundo jefe del Estado Mayor del Ejército hace un último intento de rescatar de entre los escombros de la asonada el proyecto político que le llevaría a él a la presidencia de ese gobierno. Armada contaba con que le apoyarían todos los partidos, despreciando el hecho determinante de que los diputados y el Gobierno legítimo en pleno estaban en ese instante preciso secuestrados por las armas:

– Presidente: general Alfonso Armada
– Vicepresidente para Asuntos Políticos: Felipe González (PSOE)
– Vicepresidente para Asuntos Económicos: J.M. López de Letona (Banca)
–Ministro de Asuntos Exteriores: JoséMaría de Areilza (Coalición Democrática)
–Ministro de Defensa:Manuel Fraga Iribarne (Alianza Popular)
–Ministro de Justicia: Gregorio Peces-Barba (PSOE)
–Ministro de Hacienda: Pío Cabanillas (UCD)
–Ministro del Interior: general Manuel Saavedra Palmeiro
–Ministro de Obras Públicas: José Luis Alvarez (UCD)
–Ministro de Educación y Ciencia: Miguel Herrero de Miñón (UCD)
–Ministro de Trabajo: Jordi Solé Tura (PCE)
–Ministro de Industria: Agustín Rodríguez Sahagún (UCD)
–Ministro de Comercio: Carlos Ferrer Salat (presidente de la CEOE)
–Ministro de Cultura: Antonio Garrigues Walker (empresario)
–Ministro de Economía: Ramón Tamames (PCE)
–Ministro de Transportes y Comunicaciones: Javier Solana (PSOE)
–Ministro de Autonomías y Regiones: general José Antonio Sáenz de Santamaría
–Ministro de Sanidad: Enrique Múgica Herzog (PSOE)
–Ministro de Información: Luis María Anson (presidente de la agencia Efe)



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23 F. Acto I. Toma del Congreso

Y llega el 23-F.

El hecho desencadenante que tiene que desembocar en la solución Armada se materializa en la toma del Congreso por el teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero.

Pero en dos minutos está posibilidad se desvanece, las imagenes retrasmitidas a toda España con Tejero dando tiros e intentando derribar a Gutiérrez Mellado son demasiado tercermundistas:

Volviendo al libro de Francisco Medina: "23-F. La Verdad." en él se explica claramente lo que supone la toma del congreso para el verdadero golpe que se tenía preparado (gobierno de concentracción en manos del General Armada):

"Los guardias civiles han dejado al bedel fumador detrás, y ya están entrando en el hemiciclo, también gritando. Se encuentran a Gutierrez Mellado que ya está de pie. Se disparan los nervios. Se disparan las metralletas. Los tiros van hacia el techo, son intimidatorios, aunque entre las gradas superiores, en las que se sientan periodistas y público invitado, los disparos se oyen pasar muy cerca... Alguno incluso se incrusta en una barandilla. Instantes más tarde se cortan las retransmisiones de radio y televisión...Quienes han escuchado lo sucedido por la radio con el corazón paralizado no saben, no lo van a saber durante horas, que ha pasado realmente dentro. ¿Ha habido heridos? ¿Y muertos? Esos disparos, quizá, han cambiado definitivamente muchas cosas. La violencia con la que se ha producido el 'hecho desencadenante' haría muy difícil que tranquilamente un 'De Gaulle' entrara en la sala dos horas más tarde y ofreciera una salida pactada y 'democratica'."

A partir de ese momento, Sabino Fernández Campo no permite a Armada que se acerque a la Zarzuela. Es más, deja claro en cuanto puede el distancamiento que ahora les conviene: "Ni está, ni se le espera."

Pero en ningun momento sale de la Zarzuela ningún comunicado oficial - los telefonos funcionaban perfectamente y pudieron llamar a cualquier radio o periodico- con la postura ante el movimiento producido.

Todavía podian apuntarse a la solución Armada si el general reconducia la situación.


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23 F. Preludio V

-- 3 de Febrero de 1981 --

En el mismo libro de Luis Herrero se cuenta la reacción de Adolfo Suarez al nombramiento del general Armada como segundo jefe del Estado Mayor del Ejercito:

"...El 3 de Febrero Agustín Rodriguez Sahagún firmó a sus espaldas la orden ministerial por la que se nombraba a Alfonso Armada segundo jefe del Estado Mayor del Ejercito. Era el nombramiento que Adolfo había tratado de evitar a toda costa y cuyo veto le había costado varias broncas formidables con el Rey. Con Adolfo ya dimitido y los ministros en precario, el monarca habia planteado el conducto reglamentario y le había exigido al titular de Defensa que firmara el nombramiento. Rodriguez Sahagún se plegó al requerimiento regio. Adolfo al enterarse, montó en colera y descolgó el telefono: "Le dije que acababa de firmar la autorización para que se produjera en España un golpe de Estado y que cuando viera a Armada al frente de los golpistas recordara que había sido por su culpa", me comentó Adolfo muchos años después..."

Finalmente el rey se
había salido con la suya.

Pero el problema ahora era como desencadenar la formación del gobierno de concentración presidido por Armada. Con la dimisión de Suárez a los diputados críticos de la UCD se le habían acabado las excusas para votar contra su partido.
Sin embargo, a los partidos de la oposición la posibilidad de tocar poder no se les había quitado de la cabeza. Así comenta Francisco Medina en su libro sobre el 23-F las protocolarias consultas del rey con Felipe Gonzalez y Manuel Fraga para proponer un presidente al congreso después de la dimisión de Suarez:

"...Durante las entrevistas preceptivas, Manuel Fraga y Felipe González vuelven a reiterarle al Rey la necesidad de que se forme un gobierno de concentración ante la crisis que vive el país. Pero UCD, o, mas exactamente, Suárez, como se ha visto no deja esa posibilidad abierta..."


Música en los oidos del monarca.

¿Cual podría ser el desencadenante que justificara ante el pueblo español este gobierno diseñado en la oscuridad de los cenáculos políticos y sin ningún tipo de refrendo democrático?

23 F. Preludio IV

-- 29 de Enero de 1981 --


Suarez ve claramente la jugada que le están preparando. Una moción de censura que sería apoyada por todos los grupos de la oposición y por parte de su propio partido. Está decidido que dicho gobierno lo presida el general Armada. Con sus presiones para a tener a Armada en Madrid el Rey ha dejado ver sus cartas.

Y entonces Suarez rompe la baraja y deja sin posibilidades a Armada. Dimite y propone inmediatamente como sustituto a Calvo Sotelo.

Luis Herrero en su libro "Los que le llamabamos Adolfo" da una pincelada de las causas que le llevarón a presentar su dimisión:

Adolfo había decidido el 20 de Enero que iba a dar la batalla interna (se refiere a las presiones de los barones de su partido). A pesar de que sus colaboradores habituales no eran partidarios de que encabezara una lista en el congreso de UCD, él desoyó el consejo y, lleno de entusiasmo se lanzó a la aventura de la confrontación con los barones críticos. Incluso tuvo el buen humor de calcular cuál iba a ser el resultado previsible de la votación: 70% de votos a su favor y 30% en contra. Eso quiere decir que lo que fuera que cambió sus planes tuvo que ocurrir entre los días 20 y 25 de Enero. ¿Pero que fue aquello? Muchas veces se lo pregunté y su respuesta casi siempre fue evasiva. Sin embargo, una vez, estando totalmente retirado de la política, llegó más lejos de lo habitual y me dijo algo que me dejo totalmente de piedra: "Descubrí que existía una cospiración en el seno del grupo parlamentario para hacerme perder la votación de otra moción de censura, la segunda en pocos meses, que el PSOE estaba a punto de presentar. Varios diputados de UCD ya habían estampado su firma en ella y los papeles se guardaban en una caja fuerte".

Estoy seguro de que Adolfo no se lo inventó. Luego he sabido que la información era exacta porque uno de los firmantes me lo confesó con pelos y señales.

Los que le llamabamos Adolfo. Lus Herrero. La Esfera de los Libros. 2007.

Posteriormente, en su alocución al pueblo que lo había elegido democráticamente incluye una misteriosa frase que nadie termina de entender en aquellos momentos:


"Yo no quiero que el sistema democratico de convivencia sea una vez más un parentesis en la historia de España"



Sabiendo lo que ocurrió apenas un mes después parece clara la intención de su renuncia.


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